sábado, 6 de junio de 2009

"27 y otros relatos"

sábado, 6 de junio de 2009
Así es queridos lectores del blog, 27 añazos que trepan por mi espalda, que no dan tregua, 27 primaveras que ahora sólo se me permite recordar, pero sin duda, 27 recipientes llenos de muy buenos momentos y que espero cedan el testigo a otros aún mejores, otros que aún están por llegar.
Ni que decir tiene que ha sido una maravillosa excusa para dar buena cuenta de la noche madrileña, una buena excusa para sacar al Josu de su espiral de trabajo, y es que la vida del investigador es muy dura, según dice y no deja de decir nuestro historioamigo. El miércoles, y después de algún que otro tanteo a la nocturnidad de la capital, decidimos emborracharnos para despedir mis 26, noche de bailoteo en un bar del que la gente de mi instituto y yo ya somos asiduos, ron, musiquita variada para disfrutar del contoneo y claro está, la mejor compañía posible, Josu, el Doctor, Rocío y Sara (dos buenas y callejeras amigas) y otra noche menos para exprimir en Madrid.
Como algunos ya sabrán, el día 19 de este mes vuelvo a Tenerife, vuelvo para quedarme. Acompañado de mí querido León y con las mejores expectativas del mundo, como siempre que algo cambia en mi vida, me meteré de lleno en la cotidianidad isleña. Los que me conocen saben de mi marcado optimismo, a veces exagerado, paro créanme que eso ayuda a que los cambios de aires se hagan con un plus de energía. Apenas me quedan dos semanas en esta maravillosa ciudad a la que por supuesto que echaré de menos, tanto que no concibo un futuro sin volver a hacer de ella mi propia casa. Han comenzado las despedidas, algunas curiosas como la de anoche, un emotivo adiós del bar en el que hemos sufrido tanto y bebido tantísimas alegrías de mi Barça, despedida del dueño y los camareros, deseos mutuos de bienestar y como no, de todo lo mejor para nuestro tricampeón. Despedida también de las incansables forofas culés asiduas al bar, amigas con las que al final del año tanto he compartido, y hasta despedida de la sempiterna asturiana, que una vez más se dejó caer por Madrid, y una vez más usó sus armas, así que hice lo que tenía que hacer y hasta me obsequió con un libro, una tobillera y una pulsera por mi cumpleaños, al final hasta le cogeré cariño. En fin, quedan algunos días para ir cerrando mi segunda que no última epata madrileña, algunos días para despedirme de todo lo que aquí se ha fabricado.
Aquí pongo algunas pruebas de lo que han sido estos días y les emplazo a la próxima intervención en el blog, seguro que alguna más antes de volver a canarizarme, antes de volver a mi Laguna, a mi familia, a mi peña, a mi mar, antes de volver a mi isla, a LA ISLA.

Gracias y un fuerte abrazo a todos.
-Perico-


Regalazo del Doctor, María y Josu
Principio del fin

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Una buena crónica si señor, muy poética y sentida, no obstante apuntaré que has olvidado comentar el descubrimiento del refranero toledano, sin duda una anégdota digna de mención y la formación del grupo de moda.

La Peñita dijo...

Tienes razón Rocío, el refranero toledano es digno de mención, otra vez será, y en cuanto al grupo de moda, es sólo cuestión de tiempo que suene en todas las radios de este país. "TIPOS RAROS" y la canción del verano "el potaje más clarito"
-Perico-

Anónimo dijo...

No olvides "más papas que carne le sobra", esa es buena de verdad.
Rocio

el doctor dijo...

La orejita es mía

Pedro Pinto dijo...

doctor, con gente como tú dan ganas de abandonar el blog...

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