Como cada tarde en un viejo caldero cocía la comida para "el canelo" "la chispa" "el caín" "el abel" "la pinta" "la lenteja" etc... había de todo, huesos, arroz, potaje, todo es poco para mis niños.
Estaba yo fajado con mi palo de revolver la la comida de los perros cuando por cosas del destino y la química veo que "el celaje" se esta trabando (follando en términos de cazador) con "la brisa" que era la perra q mas me cazaba y a un mes de las cacerias no podía permitirlo.
Pobre "celaje", al separarlos solo se le ocurre gruñirme a mi, levante por el palo de revolver la comida con tan mala fortuna que le pille la cabeza al pobre, y después ya solo me quedo rematarlo por que estaba sufriendo.
moraleja: No muerdas la mano que te da de comer
p.d: y menos si es la del Maxi sino preguntale al hurón "allí mismo lo estampe"
Proxima entrega: La guardia civil y yo, y el aclamado En carnaval siempre llevate la llave de las alcantarillas